miércoles, 29 de junio de 2011

PPH.

Por algo no era capaz de mirarle a los ojos durante 2 segundos. Y probablemente ahora tampoco fuese capaz de hacerlo.
Podía llevarse toda la tarde abrazándolo. Las 9, y no quería soltarlo; las 9y30, menos todavía; las 10, y seguía. Sabía que era pesada, y se estaba hartando. Lo hizo, se hartó.
Pero ahora seguiría haciéndolo, hartándolo, como solo ella sabe.
 Dándole toques hasta agotar la batería del móvil, solo para hacerle ver que ella estaba ahí, esperándolo. Asomándose todas las noche a la ventana, para alcanzar a ver aquella estrella, que sentía que la protegía, cuando él estaba perdiendo la cabeza con sus colegas. Comiéndose el coco pensando en <qué estará haciendo>, <me estará mintiendo otra vez>, <me querrá de verdad>, <lo dejará, por mi, seguro>. Y jugándose día a día la confianza de sus padres, mintiéndoles, haciéndoles creer que había olvidado a <aquel niñato>, porque para ella, él era el único que la hacía sonreir, y lo que es aun más difícil... creer en si misma.
Eso no ha cambiado, podría seguir haciendo todo aquello; lo que sí ha cambiado es que antes era posible... ahora no, no hay ni una puñetera posibilidad.

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